El Arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro Chávez visita la Casa de los Heraldos del Evangelio

El Arzobispo de Toledo, Mons. FrancIsco Cerro Chávez visitó la Casa de los Heraldos del Evangelio en Camarenilla. Después de conocer las diversas instalaciones y conversar con los integrantes de la Comunidad, celebró la Santa Misa.

En la Eucaristía concelebraron el Vicario Episcopal de Vida Consagrada, Don Raúl Muelas Jiménez, el párroco de Nuestra Señora del Rosario de Camarenilla, D. Ignacio Lopez del Moral y el Padre Leopoldo Werner Benjumea, E.P., de los Heraldos del Evangelio.

Luego compartió mesa y mantel con todos en una interesante y animada conversación.

Algunas pinceladas de la Homilía del Señor Arzobispo de Toledo y Primado de España, D. Francisco Cerro Chávez, durante la Eucaristía celebrada en la Capilla de la Casa de los Heraldos del Evangelio en Canarenilla, el viernes catorce por la tarde.

Agradezco la invitación a estar con vosotros y celebrar la Eucaristía. 

Es hermosísimo la oración que tienen los himnos de Laudes y de Vísperas de esta Fiesta de la Anunciación, que te viene a decir como que ‘Jesús se ha llevado a su Madre con tierra y todo al Cielo. Ella tiene una unidad única con la Trinidad‘.

Desde esta realidad hay tres aspectos a destacar.

  • Lo primero es tener un gran amor a la Virgen. Hay que tener mucha devoción a Virgen. Decía el Hermano Rafael que nunca se exagera en el amor a la Madre. Nunca. Siempre nos quedamos cortos. Por mucho que hagamos por Ella, mucho más ha hecho Ella por nosotros. Y por mucho que le demos a Ella, Ella 

nos ha dado mucho más porque nos ha dado al mismo Cristo, Luz de Luz, Dios de Dios, Dios verdadero de Dios verdadero como vamos a decir ahora. 

 

No tengamos ningún miedo de amar profundamente a la Virgen. Y tener esas claves tan sencillas que daba la Iglesia en el Concilio Vaticano II. A la Virgen hay que venerarla, invocarla y amarla. Tenemos que amar a Ella, la Madre de Dios y madre nuestra. La Madre que nos da a su hijo. La Madre que nos acoge siempre.

Estoy convencido que el único amor que no está en crisis, es el amor de la madre. Casi todos los amores humanos están en crisis. Pero yo me he encontrado muy pocas veces en mi vida, alguien que esté decepcionado de su madre…

Vuestra Espiritualidad enraizada en una profunda vivencia evangélica tiene que vivir ese amor, como los padres que se sacrifican por su hijos

  • Segundo: María es central, pero el centro del Evangelio es la pasión por Jesucristo. Eso es sagrado.

Decía el Cura de Ars : ‘perderse a Jesucristo es perderse lo mejor de la vida’. Lo que queremos es que el mundo conozca al camino de la vida verdadera. Y mientras que no encontremos a Jesucristo estamos siempre como incompletos. No nos llena nada. Sabemos lo que nos ofrece el mundo a todos y es muy poco original. Lo que lleva ofreciendo desde que el mundo es mundo, que es poder, dinero, éxito 

Un Heraldo del Evangelio tiene que vivir la centralidad de Jesucristo. Maria nos pone en el corazón de Cristo, pero Cristo tiene que ser el centro de nuestra vida. Como dicen los santos Padres: ‘Cristo adelante, Cristo detrás, Cristo a mi lado, Cristo siempre’. 

Hace unos días leí una entrevista. Quién es para Ud. Jesucristo, le preguntaron una vez al antiguo General de los Jesuitas, el padre Arruoe y respondió: ‘todo“. Me quitas a Jesucristo y nada tiene sentido en mi vida y los cimientos de mi vida se hunden . El centro de mi vida es Jesús. Para mi es todo.

La Madre Teresa de Calcuta al responder esa pregunta decía que el secreto de su vida se llamaba Jesús. Y ese secreto hay que contárselo a todo el mundo.

  • Tercero: Yo creo que la vida de un Heraldo, como la vida de un Obispo o de un sacerdote, o de un consagrado, debería ser, existir para la Evangelización. Eso que decía preciosamente Paulo VI en la Evangelii Nuntiandi: ‘La Iglesia solo existe para Evangelizar’. No existe para nada más. Las instituciones en la Iglesia sólo existen para ser buena noticia para los pobres y para los que sufren.

Y quien es más pobre que el que no tiene a Dios?.

Vamos a pedirle al Señor que nuestra vida esté determinada por la Evangelización. Cuando se reúnen los Obispos de Europa con el Papa Juan Pablo II al celebrarse el 25 aniversario del Concilio Vaticano II, es impresionante lo que dicen: Qué es Evangelizar?. Evangelizar es decir a cada persona que te encuentras en el camino de tu vida: Dios te ama, Dios ha nacido por ti, Dios ha muerto por ti, Dios ha resucitado por ti. Eso a cada persona que te encuentres en el camino . 

Es verdad que para Evangelizar debemos montar muchas cosas, como hacéis vosotros con Misiones Populares, ir por las calles y por las plazas, hacer Rosarios, llevar la imagen de la Virgen… Todo eso es precioso,  porque la Evangelización siempre es muy creativa, porque el amor es creativo, por eso la Iglesia tiene tantas formas de Evangelizar y todas son buenas, pero siempre desde que no olvidemos lo que decían los obispos europeos con San Juan Pablo II, Evangelizar es decirle a cada uno : ‘Dios te ama, Dios ha venido a la Tierra por ti, Dios ha nacido por ti, Dios ha muerto por ti y Dios ha resucitado por ti. El Señor vive por ti’.

Eso es lo que nos dice esta Fiesta de la Asunción hoy. Mirando al Cielo, ya que Ella se ha ido al Cielo hasta con tierra y todo lo humano es digno de ser vivido. Porque todo lo ha vivido Cristo o lo quiere vivir Jesucristo.

Pues que vivamos estas tres claves:

con María que vivamos el gozo y la alegría de que Ella desde su profundidad y humildad nos recuerda lo que significa Evangelio.

La Virgen nos lleva a poner a Cristo en el centro de nuestro Corazón. Perderse a Jesucristo es perder lo mejor de la vida. Y que esto nos lleve a Evangelizar. Ir por los caminos anunciando a Jesucristo con nuestra vida, con nuestras palabras y sobre todo con nuestro testimonio y nuestra coherencia. Que seamos capaces de vivir lo que nos exige el Evangelio y nuestra Madre, la Iglesia “.

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