Ceremonias de Consagración a Jesus por las manos de María en España

mas de 90 mil personas que, al finalizar el curso se consagraron al Inmaculado Corazón de Maria.

Visita de la Virgen María de Éfeso a la Catedral de la Almudena

Cuenta la tradición que al terminar el concilio de Éfeso en el año 431 los padres conciliares salieron y anunciaron al Pueblo la denominación del María como Madre de Dios. El pueblo exultó con gran alegría y comenzó a aclamar a la Virgen con este nombre y el orbe entero se llenó de Iglesias dedicadas a la Madre de Dios.

Basílica Santa María la Mayor, construida en honra del título de María Madre de Dios

En esta basílica romana están la reliquia de la cuna del Niño Dios y el bello ícono de María “Salus populi romani”.

Entre las Basílicas Pontificas que se encuentran en Roma, la de Santa María La Mayor tiene algo especial; y no es para menos, ya que es el monumento de piedad mariana por excelencia de la Ciudad Eterna, sin mencionar que es el Santuario más antiguo de occidente que está dedicado a la Virgen María y Madre de Dios. Este jueve 5 de agosto la Iglesia universal conmemora su dedicación.

La Basílica se asocia completamente con la Virgen bendita, pues el templo fue edificado siglos atrás para conmemorar a María, Madre de Dios, verdad de fe proclamada en el Concilio de Efeso.

La Basílica Santa María La Mayor es el tercero de los templos patriarcales construidos al interior de Roma. En sus inicios recibió por nombre “Basílica Liberiana”, ya que fue construida a mediados del siglo IV en el tiempo del Papa Liberio. Pero tiempo después, en el año 434, fue restaurada por orden del Papa Sixto III recibiendo por nombre “Santa María La Mayor” para recordar la proclamación solemne de la Virgen María como “Madre de Dios” hecha en el Concilio de Éfeso del 431. Con esta nueva dignidad, la iglesia se convierte en el primer templo roma

no, así como de occidente, consagrado a la Virgen María.

En la fiesta de la dedicación del templo también se evoca un suceso extraordinario: el “Milagro de la nieve”. De acuerdo con la tradición, en la noche del 5 de agosto del año 358, cuando Roma se encontraba en pleno verano, nevó de manera inusual en la colina romana del Esquilino. Se cuenta también que por este tiempo la Virgen María se le apareció en un sueño al Papa Liberio solicitándole construir un templo en su honor en el lugar donde había nevado. Este hecho que se recuerda año con año cada 5 de agosto con espectáculos de luces y un manto de pétalos de flores blancas que visten a la Basílica.

La Basílica también es conocida con el nombre de “Santa María ad praesepe”, porque en su interior se conserva la reliquia de la cuna del Niño Jesús (Ver noticia: La ‘Sagrada Cuna’ del Niño Jesús: tesoro espiritual que guarda la Ciudad Eterna). Igualmente, el templo resguarda el hermoso ícono de María “Salus populi romani” que se halla en la capilla Paolina y es de gran devoción de los pontífices.

Con información de Radio Vaticano.

Redacción (05/08/2021 07:52, Gaudium Press) 

La esclavitud entre San José y la Virgen, ejemplo perfecto de transmisión de la vida trinitaria

En ese fascinante asunto profundizó Mons. João Clá en su última obra, ¡María Santísima! El paraíso de Dios revelado a los hombres.

Insistía el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira en que no solo el universo era un reflejo de Dios Uno, sino también del Ser Trinitario, y que en la contemplación del Orden Creado los hombres que quisiesen ahí amar a Dios deberían buscar esos reflejos de las relaciones internas de la Santísima Trinidad.

La vida interior de la Trinidad es sumamente rica, infinitamente rica, tanto que produce eternamente personas divinas. Y forzosamente todas las operaciones externas de la Santísima Trinidad debe llevar no solo el sello divino, sino el divino trinitario.

Pero sabemos que la mayor operación trinitaria ad extra operada es la Encarnación del Verbo, que se realizó en la Santísima Virgen, quien según las expresiones consagradas por San Luis María de Montfort, ‘solucionó’ el ‘problema’ de ‘infecundidad’ de la Trinidad que no podía producir en su interior una nueva Persona Divina, y que en la Virgen Madre la Trinidad beatísima sí produjo’ la divinidad del Verbo Encarnado.

Pero ocurre que es también en la Virgen donde se generan los hermanos ‘divinizados’ de Cristo, los cristianos, según ya ha sido establecido por la teología clásica, pues si la Virgen es Madre de la Cabeza del Cuerpo Místico, Jesucristo, es también Madre espiritual del resto de ese Cuerpo Místico, que somos los cristianos. Es decir, la vida divina trinitaria se sigue comunicando ad extra por medio de la Virgen.

No obstante, en su ya famosa obra sobre la Virgen (1), Mons. João Clá trata de un asunto medio misterioso y magnífico, que es la necesidad que incluso tenía la Madre de Dios de ser completada por su puro esposo San José: “En el alma llamada a representar determinada luz de la Majestad Divina, Dios infunde una serie de gracias que permitirán el cumplimiento de ese plan. Pero, por designios superiores, Él deja una como que laguna, a fin de que otra alma, escogida para ser par de aquella, la complete, y así ambas realicen juntas el plan. (…) Con mayor razón eso debería darse a propósito de la obra-prima de la creación [la Virgen] y del varón llamado a formar con Ella no apenas una sola carne, sino un solo corazón y una sola alma. Entre Nuestra Señora y San José existía una mutua sustentación y dependencia de gracias: fue morando en el interior de María y tornándose uno con su Inmaculado Corazón que José realizó el plan que Dios le había trazado”.

San José de alguna manera completaba a la Virgen, pero sobre todo, a través de la Virgen, el propio San José era completado, pues accedía a la vida trinitaria que brotaba de María Santísima: En su convivencia en el hogar de Nazaret “María le confió la profundidad de su relación con la Santísima Trinidad y cuánto deseaba que él también se adentrase en esa intimidad con las Personas Divinas. A través de tal acto [la esclavitud que San José ofreció a la Virgen] San José obtuvo una participación en el amor trinitario de Nuestra Señora y, en una actitud de esclavitud suplicó al Padre Eterno la troca de corazones con Ella. El Santo Patriarca sintió místicamente que otro corazón comenzaba a pulsar en el lugar del suyo: era el Inmaculado Corazón de María, pues su pedido fue atendido”. Era el Espíritu Santo en el interior de San José, hablando a través del Corazón Sapiencial e Inmaculado de María.

Entrando a la intimidad con las tres Personas Divinas

Tenemos entonces que en una relación de esclavitud mutua, entre la Virgen y San José, se transmitía la vida trinitaria. En las relaciones entre San José y la Virgen, se reproducían la relaciones entre las personas de la Santísima Trinidad. La Virgen hacía entrar al Santo Patriarca en “la intimidad con las Personas Divinas”, pero la Virgen también era completada de alguna manera por San José y era en la unión entre los dos que ambos cumplían su misión, incluso la propia Virgen cumplía su misión. Dios había establecido esta necesidad de la relación de San José con la Virgen para el cumplimiento de la misión de la Virgen.

Pero parecería – también en la secuencia del pensamiento de Mons. João Clá en su libro – que ese modo de operar de la Virgen aquí en la Tierra se mantiene desde el cielo, es decir, Ella como que necesita de sus esclavos para cumplir su misión, que no es otra sino traer el reinado de Cristo a este mundo.

Como muestra también Mons. João, comúnmente los santos que han tenido una particular fortaleza contra la acción del demonio en el mundo, han tenido una relación tipo “esclavitud” admirativa con la Virgen. Ellos tienen una especial relación con la Trinidad a través de una actitud de dependencia absoluta con Nuestra Señora, y la Virgen hace sus mayores obras en el mundo a través de ellos. Y en esta relación también están realizando una semejanza trinitaria.

¿Esta sujeción de servidumbre entre la Virgen y San José será modelo de relación entre los hombres? Es claro, entre otras razones porque puede permitir la replicación de las relaciones trinitarias: sujetarse a un hombre enteramente transformado en la Virgen, un San Efrén por ejemplo, para de él recibir el influjo del Espíritu Santo que viene a través del Inmaculado Corazón de María, es actuar a ejemplo de San José.

Pero este tema será ocasión de próxima profundización.

Por Saúl Castiblanco – https://es.gaudiumpress.org

Una invitación de nuestros amigos de Hozana para el verano

Felices los artesanos de la paz

«Felices los artesanos de la paz, pues serán llamados hijos de Dios » (Mateo 5; 9). Jesús, a través de las bienaventuranzas, nos enseña las vías de la santidad. Para ser llamados hijos de Dios, como él, nos invita a ser artesanos de la paz.

Con esta expresión, comprendemos que la paz no es algo que uno tiene o no tiene. Es como una obra que hay que ir construyendo, elaborando, puliendo con paciencia y amor. Como el artesano con su obra, esto exige dedicarle talento, energía, tiempo. ¿Qué necesitamos para ponernos manos a la obra?

-Como cualquier buen artesano, tenemos que estar formados, equipados. Ser un artesano de la paz no se improvisa, necesitamos estar preparados. Esto requiere acoger en nosotros la paz de Dios. «Mi paz os doy, mi paz os dejo» (Juan 14.27). Saber nosotros mismos acoger el don de Dios, su misericordia, pedir perdón, a Dios y a aquellos a los que ofendimos, es un primer paso importante. El sacramento de la confesión nos ofrece esta paz.

-Como cualquier buen artesano, hay que saber encontrar la materia adecuada y renovarla siempre. Para esto, podemos pedirle ayuda al Espíritu Santo para que nos infunda cada día su aliento de paz como en la oración del Veni Creator: «Apúrate en darnos la paz». Podemos también recitar regularmente la hermosa oración de San Francisco: «Señor, haz de mí un instrumento de tu paz»

-Finalmente, como cualquier buen artesano, hay que poner manos a la obra con todo su ser; no contar ni su tiempo ni su esfuerzo. «Si es posible, en la medida en que dependa de vosotros, vivid en paz con todos los hombres» (Romanos 12:18). Hay que pulir nuestras palabras, nuestros actos, nuestros pensamientos para que irradien esa paz cada que se halla la división o el conflicto – en nuestras familias, nuestros lugares de trabajo, de vida – y que se conviertan en bendiciones.

¡Entonces, seremos llamados hijos de Dios!

En este año dedicado a San José, santo patrono de los artesanos, pidámosle ser nuestro maestro artesano.

Novena a San José, maestro de virtudes.

A muchos Dios les exige poco, a otros más y a algunos todo. De San José Dios pidió todo sin condiciones y él le respondió con una entrega sin comparación.

Cuaresma: tiempo para renacer

“Durante la Cuaresma –que comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Ramos- los cristianos recordamos que somos un pueblo que quiere ir buscando su buen “tono musical” para ser buena música. Sin descanso, con su Palabra y con su amor, Jesús será esa clave que nos ayudará a dar el tono adecuado a nuestra melodía, a nuestra vida. Es tiempo de afinar bien nuestra vida.

Es un tiempo en el que no debemos temer avanzar y encontrar que necesitamos seguir afinando muchas cosas de nuestra vida que tenemos desafinadas, porque no hacemos el bien, no buscamos estar tiempos con Jesús, porque no compartimos o somos egoístas… Con Jesús que nos da la Clave, sabemos que la melodía sonará a la alegría y la esperanza de la Pascua y que esa alegría no se acabará jamás.

Cuarenta días de camino interior que lleva a la plenitud de sentirnos amados por un Dios que apuesta por el ser humano. Por eso, Cuaresma es sinónimo de transformación, de seguir la invitación de Jesús a Nicodemo, para nacer de nuevo en el Espíritu.

Hozana propone un retiro en línea muy llamativo para vivir esta Cuaresma llamado “Renacer y Crecer”, una serie de cuarenta meditaciones en audio, presentadas en cinco etapas, una por semana, del 17 de febrero al 4 de abril. A lo largo de este camino, los participantes serán invitados a trabajar de manera creativa su transformación de la mano de Dios.

 

Este retiro será animado por el padre jesuita Luis Raúl, quien propone desde ya unas pistas de reflexión para iniciar en gran camino de Cuaresma:

 

  1. La Cuaresma es desierto. Es sequedad, soledad, ayuno, austeridad, rigor, esfuerzo, penitencia, peligro, tentación…
  2. La Cuaresma es perdón. Las historias bíblicas son un menú continuo de ello.
  3. La Cuaresma es encuentro, es abrazo de reconciliación como en la parábola del hijo pródigo o en la conversión de Zaqueo o en el diálogo de Jesucristo con la mujer adúltera.
  4. La Cuaresma es luz, como se pone en evidencia, por ejemplo, con el evangelio del ciego de nacimiento.Es el tránsito de las tinieblas a la luz. Jesucristo es la luz del mundo.
  5. La Cuaresma es salud, símbolo manifestado en textos como la curación del paralítico o la sanación del criado del centurión.
  6. La Cuaresma es agua. Es el tránsito de la sed de nuestra insatisfacción al agua viva, el agua de Moisés al pueblo de Israel en el desierto o de Jesús a la mujer samaritana.
  7. La Cuaresma es superación victoriosa de las pruebas y dificultades. Es liberación, triunfo. Algunas figuras bíblicas, que sufren graves peligros y vencen en la prueba…
  8. La Cuaresma es cruz. Signo y presencia permanente durante todo este tiempo… no para quedarnos en lo doloroso, sino en cambiar el luto en danza, dar el paso a la luz…
  9. La Cuaresma es transfiguración. Renovación desde dentro a fuera y ser reflejo que se lleva la luz por dentro y se evidencia en el amor, servicio, entrega….
  10. La Cuaresma es esfuerzo por quitar el fermento viejo e incorporar la levadura nueva de la Pascua resucitada y resucitadora… fuerza activa de vida nueva.

 

Renacer de las cenizas…es la vida nueva que viene de dejar a Dios ser Dios en nosotros y disponer la vida y la historia para retomar el camino de la plenitud.

Este tiempo de cuaresma ofrece a la luz de las lecturas del calendario eclesial la oportunidad de madurar en la vida de fe por medio de un camino de oración diaria, para asumir la crisis y crecer cual creaturas amadas del Dios de la vida.

 

Padre Luis Raúl Cruz, S.J. de Hozana

¿Cuál es el significado de la Ceremonia de la Ceniza?

Ya en el Antiguo Testamento los hombres se cubrían de cenizas cuando querían expresar su dolor y humillación.

La Iglesia nos indica, en las oraciones que recitan sus ministros, el significado que tiene la ceremonia del miércoles de ceniza: “Oh Dios que no queréis la muerte del pecador sino que se convierta, escuchad con bondad nuestras oraciones y dignaos bendecir estas cenizas que vamos a colocar sobre nuestras cabezas. Y así, reconociendo que somos polvo y al polvo volveremos, consigamos mediante la observación de la Cuaresma, obtener el perdón de los pecados, y vivir una vida nueva a semejanza de Cristo Resucitado”. Así pues que es la Penitencia lo que la Iglesia nos quiere enseñar mediante la ceremonia de ese día.

Algo de Historia

Ya en el Antiguo Testamento los hombres se cubrían de cenizas cuando querían expresar su dolor y humillación, como se puede leer en el libro de Job. En los primeros siglos de la Iglesia, los penitentes públicos, se presentaban ese día a los obispos o a los penitenciarios: pedían perdón revestidos de un saco, y como señal de su contrición se cubrían las cabezas con ceniza. Pero, como todos los hombres son pecadores, dice San Agustín, esa ceremonia se extendió a todos los fieles, para recordarles el precepto de la Penitencia. No había excepción alguna: pontífices, obispos, sacerdotes, reyes, almas inocentes, todas se sometían a esa humillante expresión de arrepentimiento.

Tengamos los mismos sentimientos: deploremos nuestras faltas al recibir de las manos del ministro de Dios la ceniza bendita por las oraciones de la Iglesia. Cuando el sacerdote nos diga “recuerda que eres polvo y al polvo has de volver” o “convertíos y creed en el Evangelio” mientras nos impone la ceniza, humillemos nuestro espíritu por el pensamiento de la muerte que reduciéndonos al polvo, nos pondrá bajo los pies de todos. Así dispuestos, lejos de complacer nuestro cuerpo destinado a deshacerse, nos decidiremos a tratarlo con dureza, a refrenar nuestro paladar, nuestros ojos, nuestros oídos, nuestra lengua, todos nuestros sentidos; a observar en lo más posible el ayuno y la abstinencia que la Iglesia nos prescribe.

El pecado mortal, la muerte del alma

Dios mío, inspiradme verdaderos sentimientos de humildad, mediante la consideración de mi nada, de mi ignorancia y de mi corrupción. Dadme el mayor arrepentimiento posible de mis iniquidades, que hirieron vuestras infinitas perfecciones, contristaron vuestro corazón de padre, crucificaron a vuestro Hijo dilecto, y me causaron un mal mayor que la pérdida de la propia vida del cuerpo, puesto que el pecado mortal es la muerte del alma y nos expone a una muerte eterna.

La Iglesia siempre amonestó a sus fieles a no contentarse solamente con las señales externas de la penitencia, sino también a embeberse del espíritu y los sentimientos de esta. Ayunemos –dice la Iglesia- como el Señor desea, pero acompañemos el ayuno con lágrimas de arrepentimiento, postrándonos ante Dios y deplorando nuestra ingratitud en la amargura de nuestros corazones. Pero esa contrición, para ser provechosa debe estar acompañada de confianza. Por eso la Iglesia siempre nos recuerda que nuestro Dios está lleno de bondad y misericordia, siempre listo a perdonarnos, lo que es un fuerte motivo para esperar firmemente la remisión de nuestras faltas si de ellas nos arrepentimos. Dios no desprecia jamás un corazón contrito y humillado.

Ser generoso, confiando en Dios

La liturgia termina exhortándonos a que tomemos generosas resoluciones confiando en Dios: “Pecamos, Señor, porque nos olvidamos de Vos. Volvamos otra vez al bien antes que la muerte llegue y ya no haya tiempo. Óyenos Señor, ten piedad porque pecamos contra Vos. Ayúdanos oh Dios Salvador, por la gloria de vuestro nombre, libertadnos”. El pensamiento de la muerte nos invita a vivir todavía más santamente, ¡y cuán eficaz es recordar eso!

Al borde de la tumba y a la puerta del Supremo Tribunal, ¿quién se atrevería a enfrentar a su Juez, ofendiéndolo y rechazando el arrepentimiento o viviendo en la negligencia, la tibieza y la relajación? Coloquémonos espiritualmente en el que va a ser nuestro lecho de muerte y armémonos de los sentimientos de compunción que para ese momento quisiéramos tener. Depositad vuestra confianza en la misericordia divina, en los méritos de Jesús y en la intercesión de la divina Madre. Prometamos al Señor:

– 1° cortar pensamientos, conversaciones y toda clase de procederes que le desagradan;

– 2° vivir cuanto sea posible en la soledad, en el silencio y, sobre todo, en el recogimiento interior que favorece vuestro espíritu de oración y os separa de todo lo que no es Dios.

(Adaptado de Miércoles de Ceniza, en “Meditaciones para todos los días del año”, P. Luis Bronchaín CSSR, Petrópolis, Editora Vozes, 1.949 – 2ª. Edición en portugués, pags. 132-134)

Redacción (17/02/2021 12:32, Gaudium Press)

¡Dos propuestas para Cuaresma en Hozana!

En el post de hoy nuetros amigos de Hozana nos traen una invitación…
Este año, Hozana propone dos retiros inéditos y diferentes para vivir el tiempo de Cuaresma, para ayudar a quien lo desee a caminar hacia la Pascua. ¡Descúbralos e inscríbase hoy al que más le guste!

Lourdes, Mediación Universal de la Virgen y el Reino de María

Decía Plinio Corrêa de Oliveira que Lourdes era el anuncio de que Ella ejercerá su poder y ejercerá de forma inédita su reinado.