Venciendo las adversidades a consecuencia de las medidas sanitarias y de un tiempo que amenazaba lluvia, decenas de hijos de la Virgen de la Almudena se reunieron una vez más a sus pies para celebrar su fiesta.

En la Catedral madrileña, el Cardenal Arzobispo, D. Carlos Osoro Sierra presidió la solemne Eucaristía que fue concelebrada por el Cardenal Arzobispo emérito, por el Nuncio Apostólico, el Arzobispo Castrense y los Obispos de Alcalá y Getafe, así como los cuatro auxiliares de Madrid.

El Alcalde Madrid, D. José Luis González Almeida renovó el Voto de la Villa expresando que

“nuevamente, los madrileños volvemos nuestros ojos y nuestros ruegos a vos, nuestra patrona y protectora, fiando en vuestra misericordia, como hicieron nuestros antepasados, para imploraros que nos ayudéis a luchar contra la plaga de nuestro tiempo”.

En su Homilía el Cardenal Osoro pidió que

“sigamos los pasos de nuestra Madre María: prestemos la vida para dar dignidad al otro” y que es necesario decir “sí” a Dios como hizo María para “afrontar con espíritu nuevo creativo y renovador los problemas que nos asolan”.

Al término de la Eucaristía, la imagen de la Virgen de la Almudena ha sido llevada en procesión a las puertas de la catedral, en la explanada frente al Palacio Real. Lo ha hecho precedida por autoridades, fieles y sacerdotes concelebrantes, y ya a las puertas la esperaban centenares de madrileños.

Tras la interpretación de un toque de trompeta a cargo de los Heraldos del Evangelio, el cardenal Osoro ha dedicado unas palabras a la Virgen, a quien “en Madrid te hemos recibido siempre, te hemos incorporado a nuestra vida”. Reconociendo que el contexto de este año es muy distinto por la pandemia, «nos ponemos ante ti, Madre”, en una cercanía “que provoca que nos situemos ante el prójimo cuidando y cuidándonos”.

Luego los Heraldos y todos los presentes cantaron el tradicional Himno a la Virgen de la Almudena, cuando ya el sol iluminaba todo el ambiente.

Para concluir los actos homenaje a la Virgen de la Almudena, la imagen de la Patrona fue llevada al atrio de la puerta lateral de la Catedral que da a la calle Bailén, para allí ser venerada más de cerca por todos sus hijos. En la salida los Heraldos del Evangelio interpretaron la Marcha Real y otras músicas.

Durante la tarde se celebrarán varias Misas en honor de Virgen.

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